“Las manos en el mundo, las raíces en el corazón”
El Consejo confederal ha llegado a esta elección después de un larga y profunda reflexión sobre la esencia misma de nuestra Asociación, sobre los recorridos efectuados durante el curso de este siglo de vida y sobre las nuevos caminos emprendidos en estos últimos años.
Manos que penetran en el mundo; manos que aprietan con fuerza contra su pecho a niños abandonados, hambrientos, violados, indefensos; manos que cavan en la tierra árida y soleada de los Países más pobres del planeta hasta hacer brotar el agua para dar de beber a cuántos no tienen todavía libre acceso al agua potable; manos que construyen para dar casas a cada criatura y escuelas para restablecer la dignidad a cada ser humano; manos que se estrechan en una cadena humana de solidaridad y en defensa de los derechos humanos; manos que no tienen miedo a ensuciarse o a contaminarse, manos capaces de soportar las laceraciones para aliviar el dolor de los otros.
Manos movidas por un corazón fuertemente anclado en las raíces de la espiritualidad salesiana mornesina; capaz de amar a los otros con un estilo de relaciones armónicas.
Corazón:
Que ha elegido la sobriedad como estilo de vida en un mundo regido por la ley del provecho y del frenético deseo de aparentar y hacer creer lo que no se es; que sabe contraponer la sencillez de las azucenas del campo a la lógica del abuso y el engaño; que sabe llevar la sana alegría a un mundo oscuro, triste y sin esperanza, infundiendo valor en medio de escenarios apocalípticos; que ama su trabajo y se dedica con empeño y seriedad hasta transformarlo en motivo de ascesis; que sabe cuidar a quién está a su lado porque siente la responsabilidad; que busca la santidad en las expresiones de el existencia observando el mundo con ojos de niño inocente y admirado; que encuentra en la unión con Dios y en la meditación de la Palabra el sentido de la vida; que encarna, con este modo de ser, el amor (amorevolezza) del Padre.
Por lo tanto no es un título y no es una temática: son líneas programáticas que iluminarán el camino preparatorio al gran acontecimiento y que nos introducirán, a la IV Asamblea electiva mundial, en el segundo siglo de vida de nuestra Asociación.
Don Bosco y Madre Mazzarello acompañen este tiempo fuerte de nuestra vida asociativa transformándolo en tiempo de Gracia.
En nombre de la Delegada Confederal y del Consejo,
Carolina Fiorica
Presidenta Confederal