¿Dios no se hace sentir o el hombre no escucha?
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra? (Lucas 18, 8).
Esta es una pregunta retórica que Jesús lanzó a sus discípulos y que hoy nos presenta para advertir el peligro que corremos de enfriarnos o, incluso, lo que es más triste, dejar apagar la fe.
Hoy en día asistimos a una crisis de fe unida a muchas causas; quizá la más evidente de ellas sea la autonomía del hombre que quiere desprenderse de Dios, que quiere ser independiente y autosuficiente.
Precisamente, por este motivo, el Papa Benedicto XVI con la Carta Apostólica “Porta Fidei” (La Puerta de la Fe) ha propuesto un “Año de la Fe” que iniciará el próximo 11 de octubre de 2012, haciendo memoria de los cincuenta años de apertura del Concilio Vaticano II, y terminará con la Solemnidad de Cristo Rey del Universo el 24 de noviembre de 2013.
Quiero compartir con ustedes solamente algunos extractos de la Carta pero quiero hacerles la invitación para que hagamos la lectura completa de este mensaje de modo que podamos asimilar con mayor profundidad el mensaje del Pontífice que nos exhorta a descubrir la fuerza y la belleza de la fe.
“No podemos dejar que la sal pierda su sabor y que la luz sea escondida (cf. Mt. 5, 13-16). También el hombre de hoy puede sentir de nuevo la necesidad que tuvo la Samaritana de acercarse al pozo para escuchar a Jesús que nos invita a creer en Él y a beber de su fuente de sabiduría, donde brotan ríos de agua viva (cf. Jn. 4, 14”.
“Las enseñanzas de Jesús resuenan aún hoy en nuestros corazones con la misma fuerza: “Esfuércense por buscar no tanto el alimento que perece sino aquel que permanece para la Vida Eterna” (Jn. 6, 27). El interrogante que había surgido entre los que lo escuchaban es el mismo que hoy surge en nuestras vidas: ¿Qué debemos hacer para cumplir la voluntad de Dios? Conocemos la respuesta de Jesús: “Esta es la voluntad de Dios: que crean en Aquel que Él envió” (Jn. 6, 29). Por lo tanto, creer en Jesús es el camino para poder llegar de un modo definitivo a la salvación”.
El Papa recuerda también que “por la fe, en el curso de la historia, muchos hombre y mujeres de toda edad y condición, cuyo nombre está escrito en el Libro de la Vida (cf. Ap. 7, 9; 13,8), han respondido a la llamada del Señor en cada lugar donde han sido llamados a dar testimonio de su ser cristiano: en la familia, la profesión, la vida pública y el ejercicio de los carismas y ministerios para los cuales fueron llamados.
Por fe vivimos también nosotros: por el reconocimiento de la presencia viva del Señor Jesús, presente en nuestra vida y en nuestra historia”.
“Nadie deje que la pereza llegue a tocar la fe. Esta es una compañera de vida que permite percibir con una mirada siempre nueva las maravillas que Dios hace en nosotros. Se esfuerza por ver la presencia de Dios en los signos de cada tiempo y lugar; la fe nos compromete, a cada uno de nosotros, a convertirnos en signo vivo de la presencia del Resucitado en el mundo”.
“Creemos con fe firme, Concluye el Santo Padre, que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte”.
“Con esta firme confianza nos encomendamos a Él”.
Preparémonos para vivir este evento extraordinario de Navidad dejando que llegue al corazón la Palabra de Aquel que se entrega y perdona: Cristo corazón del mundo, Cristo, corazón de cada hombre. |