

Profetas de hoy...
Cada siglo ha tenido y siempre tendrá voces que se han levantado para afirmar grandes novedades. Son voces de profetas, hombres y mujeres, de cada tiempo que han sentido el deber, la responsabilidad de decir al mundo y al individuo algo importante. No para gratificarse o ponerse en evidencia , sino para hablar en nombre de alguien o a en defensa de los valores irrenunciables.
Son mensajes penetrantes, listos para sacudir nuestra indiferencia o voces leves que penetran en nuestro ser con la fuerza de una espada.
Es verdad que hoy estamos asfixiados por una cantidad de mensajes, cada uno del cual pretende gritar la misma verdad con la pretensión de ser acogido. Aunque no siempre claro, encierra en forma solapada el intento de aparecer como la única capaz de dar soluciones a los problemas que tocan los varios ámbitos de la vida personal y social y miran con frecuencia a aumentar los intereses económicos.
No estoy segura de hacer mensajes que encarnan "profecías" a uso y consumo personal.
Es entonces, en el silencio de nuestro corazón y de nuestra mente, dar espacio a los verdaderos profetas de nuestro tiempo. A quién nos indica sendas difíciles de recorrer, pero obligados por quien ama la vida en todas sus manifestaciones, la paz, la belleza de la naturaleza que abre al estupor, la persona, imagen de Dios, profecía de cada hombre y de cada tiempo.
Sobre esta vía también podemos ser nosotros profetas del hoy. Este es mi augurio para el año 2006 apenas iniciado.