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Revista - Julio / Agosto 2010 |
“¡AQUÍ ESTOY!”
Luego de muchos años, me encuentro de nuevo tomando el tren que desde Salerno me llevará hasta la casa de la vía Gregorio VII, sede de la Confederación Mundial de Exalumnas/os.
Junto a mí, veo rostros desconocidos, cansados, somnolientos; ojos perdidos en el vacío que cuentan por sí mismos historias de tristeza, alegría, esperanza, temor, deseo, rabia, dolor…
También me vienen a la mente miles de pensamientos confusos y encontrados, veloces como el tren que me lleva a Roma.
Mi nuevo cargo… ¿Se tratará de un sueño?
Sumergida en estos pensamientos me apercibo de la realidad y ésta se me confunde con el sueño; pero no, Concepción, despiértate, tu cargo como Directora te espera. Sí, así es. Y pienso: ¿No son suficientes mis responsabilidades como madre, abuela y coordinadora del Centro Juvenil Salesiano que desde hace 16 años dirijo en Vietri sul Mare? ¡Y ahora esto! Pero en la óptica del servicio y de la disponibilidad, una vez más pronuncié: “¡Aquí estoy!”
Siempre he considerado las propuestas de servicio como un llamado del Señor, al cual no se le puede decir: “Espera. Déjame primero ir a enterrar a mi padre” (Lc. 9,59).
Jesús no quiere nuestras excusas sino nuestras vidas; no espera las pequeñas prórrogas para seguirlo. La respuesta no admite dilaciones ni “peros” sino un “Sí” decidido e inmediato.
No es fácil decir Sí inmediatamente ya que salen a la luz inconvenientes, lógicas humanas y cavilaciones; pero la vocación es una respuesta incondicionada, es una respuesta para colaborar, sin reservas, en la extensión del Reino de Dios.
Siempre hay espacio para comprometernos más, gracias a una incondicional confianza en el Señor que “restituye” y también multiplica el tiempo que le dedicamos a su servicio; es un tiempo que muchas veces no empleamos en las responsabilidades familiares o sociales, o que no invertimos en actividades fútiles y no estrictamente necesarias para una vida cristiana comprometida, de manera que se convierte en tiempo de fuertes y generosas motivaciones apostólicas.
Esa es la razón por la cual acepté este nuevo compromiso en la Asociación donde he madurado algunos valores esencialmente salesianos: la atención por el otro, la esperanza, la paciencia, el optimismo pero, sobre todo, el abandono confiado en las manos de la Providencia.
Ustedes, Exalumnas/os juegan un papel importante en la realización de nuestra Revista Unión. Sin sus aportes y contribuciones a través de ideas, noticias, eventos, artículos de actualidad y de problemáticas que envuelven al hombre de nuestro tiempo, nuestra Revista no tendría la posibilidad de responder a sus mismas expectativas.
Entonces, ¡Ánimo! Juntas debemos mantener viva e interesante nuestro medio de comunicación, dirigido durante años con amor por nuestra querida Silvana a quien una vez más enviamos nuestro profundo y sincero “Gracias”.
María Auxiliadora bendiga y sostenga la labor que con amor, paciencia y, a veces, espíritu de sacrificio, ustedes cumplen en sus familias, en el mundo laboral y en “Nuestra Asociación”. |
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