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Revista - Mayo / Junio 2010 |
…HORA DE LA DESPEDIDA
Fue una experiencia maravillosa y enriquecedora la que pude tener durante estos años junto a ustedes, queridas lectoras y lectores de “Unión” entre las que se encuentran exalumnas, exalumnos, HMA, Salesianos, simpatizantes y distintos miembros de nuestra Gran Familia.
Son muchos los rostros que vienen a mi memoria. No podría nombrarlos a todos… pero los tengo a todos en el corazón, aún aquellos que la distancia no me ha permitido conocer pero que pertenecen a mi círculo afectivo.
A través de sus escritos y fotografías, correos, llamadas telefónicas y distintos gestos me han permitido entrar y participar un poco, en la vida de sus Uniones y Federaciones, y en sus casas. Muchas veces ustedes me abrieron las puertas de su vida privada y por todas esas satisfacciones no puedo menos que dar gracias y conservaré con cuidado en mi corazón la riqueza de esta experiencia y de su amistad.
Quiero hacer llegar mi gratitud también a muchas otras personas. En primer lugar, a Dios quien me sostuvo con su Santo Espíritu en todas mis responsabilidades y quien ha iluminado en su excelente trabajo a cuantos han hecho parte del equipo de redactores desde la primera época hasta la actualidad, a los que han colaborado en distintos momentos y a las exalumnas de la Sede Central de Roma, a quienes considero amigas siempre disponibles en medio de mis pequeños y grandes problemas. Permítanme agradecer especialmente a Cristina Mariani – quien inició conmigo su trabajo de diseño gráfico y redacción, y quien continúa con disponibilidad en este trabajo; a Luana Cotta – quien ha trabajado durante 10 años a mi lado facilitándome, a través de diversos medios, la preparación de Unión: sin el trabajo en equipo no hubiera sido posible mi colaboración.
El agradecimiento también se extiende al Instituto de HMA en persona de Madre Antonia Colombo y Madre Yvonne Reungoat que con las Hermanas de los Consejos Generales no permitieron que me faltara nunca la ayuda concreta a través de sus artículos y su ánimo; a las HMA, tanto a las delegadas como a las que no lo son, pues me he sentido siempre rodeada de su amistad a través de la efectiva colaboración para el bien de la Revista; a sor Teresita Osio, con quien iniciamos los primeros pasos de esta aventura y que aún me sostiene con su competencia y sus sugerencias; a sor Maritza Ortiz quien de distintos modos me hizo sentir su apoyo en los momentos de dificultad. También a los Salesianos dirijo mi gratitud – nombro a uno en particular: el Padre Hilario Spera, siempre dispuesto a sentarse frente al computador para enviarnos sus artículos -.
Y no termino aún: faltan las personas sobre quienes descansa la responsabilidad y seriedad de la vida Asociativa:
Ustedes, amigas y amigos de los Consejos Confederales de los últimos sexenios y a las Presidentas: Rosadela Regge quien tuvo la valentía de confiarme este encargo (y a quien seguro le produje algunos dolores de cabeza), Gabriela Eramo, con quien inicié y Carolina Fiorica con quien termino. A todas (os) Ustedes mi gratitud por la confianza depositada en una persona como yo que salió adelante en este puesto más con el corazón, la pasión y el amor por el mundo salesiano – mornesino, que con la competencia periodística.
Llevaré siempre en mi mano, con alegría, el denario de oro que me regalaron junto a la hermosísima imagen de la Virgen, a nombre de toda la Confederación. Soy una Exalumna de las HMA y como tal, no faltará mi oración por todas (os) ustedes, por la Familia Salesiana, por la Iglesia y por el mundo entero.
A ti, Concepción, amiga de tanto tiempo atrás, mi deseo fraterno de un buen trabajo con la certeza de que nuestra Revista se verá enriquecida por tu experiencia de madre, de esposa, de mujer que ha sabido conjugar con profunda fe el trabajo en una familia con el de profesora y verdadera salesiana. Maduraste con los años la experiencia singular de educadora de jóvenes en ambiente salesiano: esto te permitirá darle a “Unión” un toque de renovación recurriendo sobre todo al mundo juvenil.
También para ti, María Maghini, mi deseo de que logres una colaboración eficaz y rica con tu vivacidad y entusiasmo. |
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